La España del equilibrio

Se abotona la camisa y piensa, equilibrio. Junto a la mesilla olvidó a “Los Miserables”. Se le hizo tarde y aceleró calle abajo. Había de llegar pronto a la colina en la que brinda cada día su batalla particular, como los intrépidos genios novelescos de guerrilla. A esto hemos llegado, recapacita. De nuevo hemos de saltar a las trincheras intelectuales. Han lacrado nuestra oportunidad de inteligencia. Alguien nos ha suplantado y ha elaborado una nueva fórmula social desesperante. Y el maestro deja pasar las horas muertas mientras hace compañía a sus alumnos. Ya no enseña, ahora tan sólo observa como cavan aquellos las baldías tierras para sembrar un huerto de marihuana, o eso dicen. Ya se aleja ese equilibrio… Qué rabia, qué cerca lo tuvimos esta vez…

Es tarde. Comulga y se sienta en la tercera fila empezando por atrás. Sus íntimas plegarias le provocan una sensación de paz infinita. No hay manera de expresarlo. Sus manos tiemblan. Y parece que a otros les duela este silencio…. PARA SEGUIR LEYENDO PINCHE AQUÍ

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