Luz en la convención de Barcelona

Morfina. Para escribir este artículo me he tenido que inyectar por los oídos el conocido tema del Rey del Pop. Morfina necesitamos los votantes del Partido Popular para soportar el dolor que nos produce el actual trance que atraviesan nuestro partido y nuestra Patria. Una morfina que palie nuestra afección de espíritu y nuestra vergüenza. Al traste se marchó Mariano este fin de semana. Imaginen. Cámaras, luces, acción. Y aparece tras el telón el “gran” gallego con sus lentes distorsionadoras. No veo nada. Me retiro las gafas. Me acaba de suceder lo mismo que me ocurre cuando entro en un bareto nocturno y el calor empaña mis malditas lentes de miope.

Hemos llegado. Y el ahorro se lo han pasado por la convención, que también por el forro. Este Mariano tiene un morro que alucinas. Jueguen, jueguen. Quéjense luego y acúsennos por la provocación. Mira que les gusta tomarnos el pelo. Y vamos, vamos allá. Comienza el descenso. Porque este partido, otrora popular, se ha precipitado por una montaña rusa interminable. ¡Olvidaron ponerse el cinturón! Y los cuerpos empiezan a pudrirse en la cuneta. Ya ves, Paco, ya ves de lo poco que te ha servido tu complicidad ante la farsa de Valencia. Mariano también te engañó a ti. No tengas la menor duda de quién desearía ahora encontrarte boca abajo en la cuneta. ¿Los socialistas? ¡Ja!

Y empezó eso. ¿Cómo lo calificaríamos? El acto de exaltación de los parabienes de un emperador sin imperio. Muy acertado, por cierto, el lugar seleccionado por la cúpula nacional del PP para la celebración de tan magno despilfarro innecesario. Tiempos de crisis, ya saben. Barcelona es conocida por la repercusión que la derecha nacional española tiene por esos lares. La Ciudad Condal se alza como uno de los centros donde se cosechan más “votos”… Entre los Fernández Díaz y la Sánchez Camacho nos aguardan muchos años de sequía y rendición. Que de largos sitios y cortos cobardes bien nos ha otorgado ejemplos la Historia. Tomen. Tomen. Que otros darán.

Así pues, el cónclave mediático se ubicó en el escenario más contrario al PP. Venga al despliegue. Un sinfín de autobuses. Pasta, pasta para sufragar el gasto. Aquí lo importante son los aplausos y los minutos de gloria en Telecinco, Antena3 y Cuatro. Los nuevos precursores del marianismo dan rienda suelta al espectáculo. Una oposición débil no es posible sin un líder escuálido. Esmirriado, diría yo. Zapatero no sería ZP sin su Mariano.

La apertura se nos presentó como un fugaz espejismo de “unidad”. Tras ésta, llegó el sábado de aburridas ponencias y bostezos. Hace buen tiempo ¿No? ¡Ha engordado! ¡Cosas del cargo! Je, je. La noche fue divina con sus copas. Que para ello están las memorables Nuevas Generaciones. Uriarte ha demostrado ser un perfecto pupilo. Nacho Uriarte supone una contradicción cara a la juventud a la que dice representar. Aquello se asemeja a un corralito. Mas no se equivoquen, las banderas blanquiazules ya no ondean como en la época de Aznar. Ahora lo hacen resacosas. Cosas del aburrimiento y de la fiesta, que para eso estamos. Al menos, los jóvenes mendigos de algún futuro cargo.

Y entre bulto y bulto, llegó el domingo. La clausura debía mostrar ante el populacho la irrefutable unidad popular en torno a Mariano. ¡Sorpresa! ¡Morfina! Ni Esperanza Aguirre, ni Francisco Camps, ni Javier Arenas asistían a tal acto. Rajoy se quedaba solo ante los espectadores que disimulaban su media sonrisa. Sólo sus más fieles pupilos secundaban la interpretación… Satisfacción… “I can’t get no satisfaction”.

Han oído bien. Los líderes orgánicos y políticos de los tres feudos más importantes se ausentaron. ¿Moraleja? A Popeye le quedan tres telediarios. Aproveche pues, Sr. Rajoy. Sabe que gozará de todo el protagonismo. Mientras hay vida hay esperanza. Aguante, le dicen sus cómplices, aguante. Aunque la mayoría tiene la certeza de que su único cometido es actuar de telonero del felón alcalde de Madrid, un sucedáneo de Fraga disfrazado de progresista. Se ahogan, sin tiempo y sin apoyos para el rescate. ¿Será posible despertar de sus mamarrachadas? Aznar guarda silencio. Tal vez José María se haya sumado ya al movimiento que pide la democratización del Partido Popular. El tapón de la derecha se pudre. La luz se vislumbra al final del túnel. De montaña rusa vamos pasando a realidad virtual. Cierren los ojos y descansen su vista. Respiren. ¿Después de Mariano, qué? Democracia, legitimidad para la unidad. Ya se adivina, ya se adivina…Fin de la canción.

Paco Bono
Editor de DEMOCRACIAtotal
Colaborador en http://www.espana-liberal.com

Dejar una respuesta

Para poder enviar un comentario, ha de iniciar la sesión.