Archivo para 18 de Noviembre de 2009 | 10:44 pm

Rebelión en las familias

Con un ojo abierto y torcido, el retrato, dormita en la cuneta. Entre los naranjos asoma una cruz desmochada con algunas flores secas. De nuevo nos vimos entregados. Esto tiene la libertad, que te hace prófugo y recriminado. La interpretación de tus palabras se me antoja fascinante, porque arremete contra tu conciencia, aunque creas que no. Aunque te las reproche.

Llegada la sal, esta noche codiciosa quiero dejarme llevar por el silencio de tu voz y la cortina con la que intuyos tus dedos cibernéticos. Porque ayer nos golpearon y nosotros vagamos como cometas y nos cruzamos en una calle en la que nadie responde. La gente está demasiado ocupada con su propia supervivencia. Duele. Duele la persecución. Las palabras también duelen cuando apelan a nuestro espíritu libre. Queremos bajar las escaleras de dos en dos, abrir la puerta del maldito portal y arrancar las telarañas de las farolas. Ver resto de la entrada »

Luz en la convención de Barcelona

Morfina. Para escribir este artículo me he tenido que inyectar por los oídos el conocido tema del Rey del Pop. Morfina necesitamos los votantes del Partido Popular para soportar el dolor que nos produce el actual trance que atraviesan nuestro partido y nuestra Patria. Una morfina que palie nuestra afección de espíritu y nuestra vergüenza. Al traste se marchó Mariano este fin de semana. Imaginen. Cámaras, luces, acción. Y aparece tras el telón el “gran” gallego con sus lentes distorsionadoras. No veo nada. Me retiro las gafas. Me acaba de suceder lo mismo que me ocurre cuando entro en un bareto nocturno y el calor empaña mis malditas lentes de miope.

Hemos llegado. Y el ahorro se lo han pasado por la convención, que también por el forro. Este Mariano tiene un morro que alucinas. Jueguen, jueguen. Quéjense luego y acúsennos por la provocación. Mira que les gusta tomarnos el pelo. Y vamos, vamos allá. Comienza el descenso. Porque este partido, otrora popular, se ha precipitado por una montaña rusa interminable. ¡Olvidaron ponerse el cinturón! Y los cuerpos empiezan a pudrirse en la cuneta. Ya ves, Paco, ya ves de lo poco que te ha servido tu complicidad ante la farsa de Valencia. Mariano también te engañó a ti. No tengas la menor duda de quién desearía ahora encontrarte boca abajo en la cuneta. ¿Los socialistas? ¡Ja!

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