TIROS Y PUTAS

Conversen ustedes. Conversen. En el poemario, tal vez, encuentren sentido a sus palabras o a sus pensamientos incendiarios. Contradigan. Que no se diga, total, en la frente llevan grabado a golpe de tatuaje su infelicidad… ¿Hablo de mí? Quizá sí, qué sé yo. Ya ven, las barbas nos crecieron antes de tiempo y hoy pintamos barbas a los niños sin siguiera tener un pelo en el sobaco. Porque los niños son eso, niños, y así deben seguir siendo. Inocentes, confusos, curiosos, ruidosos, incansables, divertidos, soñadores, inmunes al desgraciado adulterio del adulto, a la soledad de las mentes reflexivas, a la dureza del silencio, inmunes, desconocedores, ignorantes… ¿Qué hay de malo?

Al encender el televisor me ocurre lo mismo que a Groucho Marx, salvando las distancias, que ya me gustaría reírme de mí como él y ver el mundo del revés, de vuelta y media, con el bigote pintado y esos andares… Como decía, aquel guasón vestido de americano comentó una vez: “la televisión es muy educativa, en cuanto alguien la enciende, yo me voy a leer un libro”. ¿Y qué mejor? Vendo mis televisores, para quien los quiera, dos, tres, cuatro duros quizá, si quedan. Ajusten ustedes el precio, que las noches amenazan. Me las roban…

Y es que nos aburrimos, esta es la verdad, porque hemos permitido que sean otros los que nos entretengan, porque nos han convencido de que a partir de los veinticinco, el que no ha triunfado revienta y el que no supo lo que quería, a servir callos o a curtirlos. Esta perfección creacionista, esta sociedad multimedia vive la peor crisis que pueda existir: la de la creación, la de la diversión, la de la imaginación, la de la locura… Los locos son aislados, encerrados, porque no claudican al dictado de las perfectas máquinas y sus programas, porque pretenden tocar el sol “y eso resulta del todo imposible”.

Mochilas al hombro, los niños, como hombres enanos, acuden al colegio y les miran el culo a las adolescentes antes de los diez años, antes de los diez años. “Bambi es una cursilería”, dicen. Y los padres les complacen con violencia, el último hito en entretenimiento en la sociedad occidental… La sangre ya no asusta… La sangre derramada ha pasado a ser el hilo central en una perfecta historia que narrar, tanto de la ficción, como de la realidad. La sangre y el sexo van de la mano y nuestros niños se divierten follando en su imaginación a lo Rocco Sifredi… Lo ven en Física o Química, esa gran serie, ríanse de Verano Azul… ¿Acaso han dejado que dispongan sus hijos de un televisor y un ordenador en la habitación? Ustedes mismos con los lobos.

Vengan, vengan y conversen. Diviértanse frente a la caja gilipollas, que no tonta. “Es muy entretenida”, me decían… Como las pistolas, también lo son, como los condones a las puertas de los colegios, como la tortura, para los psicópatas llega a ser la mar de entretenida y enriquecedora.

No respiren. Ahora tomen aire. El mundo ha perdido la espontaneidad, para todo hay un plan, para todo se busca solución, porque el progreso se trata de eso, de garantizar el entretenimiento de las masas, su silencio, sus juegos sucios… ¡Qué más nos da! Total, para algunos, tan sólo significamos un número, una cifra insignificante, “le debemos la vida al Estado, nos han dejado nacer, qué más queremos…”

Tiros y putas, nos presentan la función. Lo de siempre. Amor efímero. Belleza artificial, sonrisa artificial y falsa comunicación. Nos encanta declararnos inconformistas. Pero nos conformamos con tan poco… “Y no des besos, no te llamen marica o, aún peor, sensible, flojo, y atosigas”. No me digas que me quieres, porque te han “enseñado” que no es verdad… “Nadie puede amar a nadie eternamente”.

Alguien ha tirado un papel en la calle. El viento lo levanta y lo zarandea, se desliza, cae a plomo con la lluvia, se deshace bajo la salpicadura de unos neumáticos y continúa su curso hasta la alcantarilla… Adiós… Ha llegado el otoño y seguimos conversando como si nada. ¿Y si yo viera a través de ti? ¿Y si no estuviera equivocado? Nos llaman locos, pero nunca dejaremos de ser niños… Otros ya no podrán. Papá Estado no se lo puede permitir. ¿Entienden mi ritmo? Lástima…

Paco Bono
Editor de DEMOCRACIAtotal

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